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Cuento Político: DOS CELDAS, DOS ALMAS

           
                 Por el PROFR. y LIC. MIGUEL TREVIÑO RABAGO
 
   
                 LA ASTROLOGIA los había unido y también los había vuelto locos casi al mismo tiempo. Escarbar en lo desconocido deseando saber más de lo que hay en nuestros corazones, es a veces aterrador. La mente se desorienta, se enloquece y se pierde. Así les había ocurrido a estos dos extraños seres. Él era un hombre "raro", no extravagante, pero si de raras maneras de pensar y comportarse. En ocasiones se le escuchaba decir sandeces que sonaban a devaríos. Enajenado dirían algunos, al grado de oír y ver seres de otros planetas que lo mismo le anunciaban las buenas nuevas, que las tragedias por ocurrir. Así como de película de terror que provoca nerviosismo y luego risas.
 
                  ELLA, LA ASTROLOGA, en cambio, no tenía visiones, sino ilusiones truncadas que reflejaba no solamente en su expresión facial, sino en todas las actividades de su vida diaria. Y a pesar de considerarse a ella misma la gran confidente de los astros, nunca supo interpretar las señales de auxilio y soledad que le enviaban los que la rodeaban, principalmente sus hijos. Los astrólogos eran una pareja muy dispareja y lo peor de todo es que la familia entera - incluídos los empleados y la servidumbre- se daban cuenta día tras día de todo lo que sucedía entre ellos. Como esas parejas que nunca pueden dirimir sus desacuerdos en privado, sino que todo lo tienen que hacer con testigos presenciales para demostrar su fuerza y su seudoimportancia. No importa que esos testigos sean sus propios hijos observando y aprendido como se agrede y degrada un ser humano frente a otro.
 
                   DIVORCIADOS-separados, pero unidos por hijos en común, siempre enojados uno con el otro, podían comunicarse con los astros y planetas, pero eran incapaces de comunicarse entre ellos. No había ni el más mínimo afecto ni respeto. Sus vidas trascurrían compitiendo en las infidelidades, y los reclamos ya eran el pan de cada día. Pero era un rencor mal escondido y disfrazado, una agresividad disimulada y contenida, cordialidad fingida por las demandas hipócritas de una sociedad que le tienen miedo al significado real de las palabras y a las etiquetas sociales con que se cataloga a los que no viven "decentemente y como Dios manda". Caras felices para la fotografía, escondiendo corazones infelices y secos por la amargura.
 
                   TODO TENIA que ser así para guardar las formas ante una "falsa" sociedad que juzga y condena implacabalemente más por las apariencias que por el valor de las personas como seres humanos, llenos de amor, honestidad, generosidad y buena voluntad. No, para la "gente decente" las personas también tienen marca y raza, niveles y apellidos, clases y colores. Como si fueran animales o ropa, o coches, o zapatos o vajillas. Es como si nos dijeran cuando nos conocen, "enseñame la etiqueta" para poder catalogarte y aceptarte. Ese parece ser la contraseña de "las buenas familias".
 
                   LA PAREJA de astrólogos se habían unido más por conveniencia que por amor. La fachada social era la importante. El problema es que él seguía con sus comportamientos "raros", sus limitaciones físicas y encima sus comunicaciones con el más allá no paraban. Sus visiones fantasmagóricas eran -según él- dones y talentos recibidos como regalo divino o diabólico. Ella, por su parte se había convertido en una "estrellita" chiquita de televisión en donde aparecía hasta con desgano y una cara de aburrimiento y amargura que a ningún televidente entusiasmaba. Se limitaba a leer sus "predicciones" sacadas de algún libro viejo, pasquín, o revista usada, si no es que las inventaba en camino a la televisora a donde había ingresado por sus influencias y contactos con un magnate de negros antecedentes. Pero, poderoso caballero es "don dinero".....
 
                    LO MAS TRISTE de todo, era que sus hijos no gozaban de la protección astral de la que ella presumía. Los hijos estaban a la deriba entre nanas, sirvientas, choferes, jardineros y secretarias. Tampoco podían faltas los amigos de ocasión que estaban vigentes por los afectos en turno. Así como los astros que cada uno sigue su camino, así los astrólogos cada uno se inventaba una vida diaria con alguien diferente. Los hijos ya entenderían un día.
 
                     NUNCA entendieron los intérperpretes astrales, la realidad y la soledad en que vivían sus hijos. Necesitaban a gritos protección, amor, ternura, comprensión, cuidados, atenciones, consejos y sobre todo discilplina, vigilancia y buenas compañías. Como siempre sucede, muchos padres y madres creen que dar dinero equivale a dar amor. Piensan -tontos que son- que los billetes sustituyen a los abrazos y los besos de quienes nos dieron la vida. Con toda razón alguien dijo por ahí, que hay muchos padres ( y madres ) con hijos; pero hay muy pocos hijos con padres ( y madres )....Y es que no acaban de entender que el afecto no se vende en tienditas ni supermercados, ni en los antros de moda llenos de ruido, drogas y alcohol. Ser padre o ser madre no significa
aventarles los billetes, darles autos y solaparles sus groserías e indisiciplinas. Ser Padre o Madre significa dar buenos ejemplos, formar, guiar, amar, aconsejar, ver por su salud, brindarles una oportunidad de estudiar y convertirlos en seres humanos útiles y generosos. Nomás parir y echárlos al mundo es igual a lo que hacen los animales.
 
                      ASI, los hijos de los astrólogos, abandonados a su suerte "planetaria" ya estaban condenados a sufrir un final de horror. Las drogas habían alterado ya las neuronas de los de mayor edad. Y ese día, tal vez sin planearlo, consumieron un coctel  que los enloqueció. La idea diabólica se hizo presente y los demonios empezaron a danzar pidiendo sangre de inocentes. Los hijos mayores estaban hartos de cuidar a los menores. Hasta dudaban que fueran de la misma sangre. Después de la euforia surgió el enojo y abrió la puerta para la rabia y el desquite. Sería una pequeña gran venganza contra - la loca de mi madre y el trastornado de mi padre- ambos recibirían una lección por haberlos maltratado de diversas maneras. Estaban dolidos y enojados.
 
                      Y EN LA DANZA de la muerte, decidieron incluír e invitar a un joven inmaduro, cegado por un amor tonto que lo llevaría finalmente a ser el gran "chivo expiatorio". Las víctimas entonces no serían solamente los dos hijos más pequeños, también el enamorado ingenuo sería sacrificado y cargaría con la culpa de todo el sangriento festín. Así, con la luna llena, los astros en su correcta posición, afilaron los cuchillos, prepararon los cordones, iniciaron el ritual, fumaron la yerba mala, tragaron las pastillas de la alegría ficticia y consumaron su macabro plan: asesinaron a dos inocentes que ningun pecado había cometido en este mundo. Pero los criminales fueron dos: Una mujer llena de odio que sostuvo furiosa la cuerda y un hombre sin voluntad ni
carácter para oponerse a los mandatos eloquecidos de su mujer trastornada con un plan bien definido: Culpar al otro y ella lavarse las manos.
 
                      LO HABIA CALCULADO todo fríamente. La promesa de amor se rompió cuando se consumó la venganza. La hija-novia, aprendiz de asesina perversa, émula de su madre, "emboletó" al enamorado, luego se disfrazo de víctima y el novio-cómplice-asesino debutante súbitamente se dió cuenta que lo habían utilizado para consumar una venganza amorosa y al voltear a ver su mano, se horrrorizó al ver en ella un cuchillo con una hoja brillante de sangre. La novia -mientras tanto- reía diabólicamente. La hija-loca-cómplice-asesina lo había planeado todo. Era como si lo hubiera sacado de un libro de terror o como si se le hubiera ocurrido después de ver una de esas películas que narran los supuestos crímenes perefectos.
 
                      POR OTRO LADO la pareja astrológica que orientaba las vidas de otros más desorientados que ellos, nada pudieron hacer para impedir el cumplimiento de tan macabros designios y pagaron sus culpas. Pero curiosamente -al ver las notas televisivas- sorprendía algo: De los ojos de la mujer astróloga nunca fluyeron las lágrimas. Tras una gafas oscuras, al estilo de las artistas de hollywood, la mujer se movía como en cámara lenta sin el menor asomo de dolor. Hacía declaraciones y cuando la hija salió del hospital, donde se recuperaba de las "graves" heridas, salió sonriente y saludando a las cámaras. Cada vez que fue interrogada por los periodistas, sólo contestaba la madre, nunca las hijas. Podían cometer un desliz. Y curiosamente esas jóvenes que
estuvieron en la escena del crimen, nunca fueron llamadas a declarar. El poder astrológico-televisivo las cubría sospechosamente. Sería posible que la misma televisión estuviera encubriendo un brutal asesinato de dos pequeñitos...??? Una vez más, poderoso caballero, es don dinero.....Y es que en México y en cualquier país, los jueces también tienen precio. El hombre es el corrupto, la ley no. Miles en el mundo claman por una justicia que nunca llega. Por eso surgen las revoluciones, por hambre y sed de justicia como lo dijera certeramente algun vez Don Justo Sierra.
 
                     EN DOS CELDAS, muy distantes y a cientos de kilómetros, dos personas en silencio reflexionan sobre sus errores: Uno es el joven ingenuo-asesino que gritó una y otra vez que los crímenes no les llevó a cabo solo, sino con la ayuda de la perversa novia. La otra persona es la abogada que se le ocurrió meterse a defender al joven apabullado por el corrupto poder judicial, la televisora de la astróloga y el supuesto padre putativo de los niños: un millonario. Nunca la astuta litigante pensó que sería encarcelada, no por defender a reconocidos narcotraficantes, sino por tratar de demostrar en los tribunales, que el novio enamorado e ingenuo,  no consumó solo, los horrendos asesinatos. En dos celdas, están dos almas. En el cielo están las dos almas de los
pequeño sacrificados no por la conjunción de dos planetas, sino por la conjunción de dos locos que nunca los cuidaron y protegieron. Allá en el cielo está escrita toda la verdad y de la justicia divina nadie escapa, por más influyente y poderoso que sea. La muerte es inevitable y lo más seguro que hay en ésta vida.
 
                      PERO MIENTRAS la muerte llega, la asesina y sus cómplices escucharán cada noche las risas y los lamentos de los inocentes sacrificados. El asesino llorará hasta que se le seque el alma.
 
 
                            trabago49@hotmail.com     elobservadorpolitico@hotmail.com   

        Nota del Autor: Cualquier semejanza con hechos reales, es pura coincidencia pues la imaginación no tiene límites. Todos los derechos son reservados.

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