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Ayuda por los compas de Yucatán, Oaxaca, Atenco, de todas partes del mundo.: Gabriela

 

 Javier Hernández Alpízar / Aabron /Zapateando

“Tu familia no sabrá de ti”, amenazaban a detenida
Provocadores infiltrados liberados por ‘falta de pruebas’
La jueza inducía respuestas de policías
Siguen 22 presos de conciencia en Mérida, 4 mujeres

Javier Hernández Alpízar / Aabron / Zapateando.–

Sara Gabriela Guzmán Muñoz, de 22 años, estuvo detenida desde el 13 de marzo en el penal de Mérida, Yucatán, a raíz de la represión que desataron policías municipales y estatales, bajo el gobierno del panista Patricio Patrón Laviada, en el contexto de manifestaciones de repudio a la visita de George W. Bush a ese estado.
De su participación al final de un documental, en el festival de cine itinerante ‘Pata de Perro’, en la Rueca de Gandhi el 19 de abril, y una entrevista con Zapateando, equipo de comunicación alternativa, en el programa dominical La Otra Campaña Privilegiando el Oído, por XEYT Radio Teocelo, el 22 de abril, compartimos el testimonio de esta joven, quien salió libre bajo fianza y ahora apoya a los presos de conciencia que aún no han alcanzado la libertad, entre ellos, también de Jalapa, Juan José García Ortiz, “Juan Jo”.
Lo que pasó –dijo Gabriela, en el festival Pata de Perro– “nunca pensé que me iba a pasar. En marzo, vino el presidente Bush, que es una de las personas más terribles que ha habido en la historia. Ha causado muchas muertes en todo el mundo, no sólo en América Latina.

“Por ese mismo deseo de querer ser libres, de querer tener una vida digna, un trabajo que realmente nos merezcamos como seres humanos, nos fuimos a manifestar. Fuimos a mostrar nuestra inconformidad por su visita, por su modo económico impuesto, su orden económico. Y hubo una gran represión, nuestro presidente está siguiendo los mismos pasos que él, el mismo modo de gobierno.
“Hubo represión de todo tipo. Por ser diferente, por estar ahí, te agarraban, te golpeaban. Nos amenazaron, a mí me dijeron que mi familia no iba a saber de mí. A un amigo le rompieron las costillas y después de casi doce días, porque se metió la LIMEDDH (Liga Mexicana para la Defensa de los Derechos Humanos), lo vio un médico.
“Hay veintidós compañeros todavía presos. Algunos estuvieron en las marchas manifestándose. Otros no tenían nada que ver, iban pasando. Señores, también, ya grandes. Algunos están deprimidos.”
La experiencia “a mí, realmente, hizo reafirmar lo que yo quiero, tanto para mi vida como para mi planeta. Queremos pedir su ayuda también, por los compañeros de Yucatán, por los compañeros de Oaxaca, de Atenco, de todas partes del mundo.”
En el estudio de XEYT, Radio Teocelo, esto fue lo que comentó Gabriela Guzmán. “El orden económico está planeado por ese tipo de personas, como George W. Bush, como Felipe Calderón, apoyando a todas las transnacionales. Por eso fuimos a marchar, desgraciadamente hubo represión. Hubo también discriminación a la agente que tiene el pelo largo, aretes, había órdenes así.”
– ¿Cuántos presos quedan?
“Son 22 personas las que están detenidas, siguen en el penal de Mérida. “El Bambi” (Fernando Posadas González) es el único que, parece, tiene derecho a fianza y apenas los demás están tratando de solucionar el problema. Este chico está un poco deprimido, a mí me preocupa porque si él se deprime puede deprimir a todos.
“Necesitamos ayuda para poder sacarlos, una fianza de treinta y dos mil pesos es bastante alta. Y falta la de los demás, si alcanzan fianza.”
– ¿Cómo empezó la represión?
“Yo estaba hasta el frente. Creo que hubo un momento en que se salió de control, hubo muchos infiltrados. Uno está emocionado, con la adrenalina del momento. Sí hubo personas que destruyeron tanto palacio municipal como los bancos, semáforos, pero a la gente que lo hizo, la agarraron, incluso, y al otro día la soltaron ‘por falta de pruebas’. Hay casos así, muy obvios.”
“Eramos tal vez como doscientas personas, ya al final, cuando se había calmado todo. Fuimos reprimidos por unos, tal vez cuatrocientos, tal vez quinientos policías. Yo huí, ya a mí me agarraron en la casa.”
“Vi cómo golpeaban a gente que no tenía nada que ver, se le iban diez encima. A mí me agarraron en una casa ‘okupa’ que nosotros habíamos limpiado, pintado, arreglado. Se pensaba abrir ahí una galería que tratara temas de movimientos sociales en todo el mundo y, principalmente, en la visita ésta de George W. Bush.”
– ¿Cómo te detuvieron?
“Me agarraron como dos horas después. Entraron por la azotea de esta casa. A mí y a un amigo nos reprimieron, nos golpearon. A él lo golpearon más, le rompieron dos costillas. No fue visto ni atendido por un doctor hasta más de diez días después. Y eso porque el presidente de le LIMEDDH (Adrián Ramírez López) fue a vernos. Nos revisó, los golpes y todo, pues gracias a él, ya le sacaron sus radiografías.
“También hay otros dos casos, uno de un muchacho que sufre… como que se va de la realidad, se escapa de la realidad. Y una chica que sufre de esquizofrenia. Entonces son dos casos que no deberían de estar en el penal. Ellos deberían ser trasladados a un psiquiátrico, no sé, a sus casas, donde ellos tengan medicinas, pero allí están.
–La jueza, es famosa por ser de consigna…
“Es la del juzgado séptimo. Yo no estuve en ese juzgado, junto con Bambi estamos en el primero. Tenía una actitud totalmente parcial. En nuestros testimonios, o sea cuando estás haciendo tu declaración, te empezaba a cuestionar cosas como ¿qué es ‘genocida’?, o ¿por qué dices que Bush es genocida?, o ¿qué opinas de Calderón, estás en contra de él?, cosas así. Preguntas que no tienen nada que ver. Nos criticaba cómo vestíamos, por qué nos peinábamos así.
“En las declaraciones de los policías estaba guiando las declaraciones. Les decía: ‘pero es que tú dijiste esto o hiciste aquello’, o: ‘dices que el muchacho tal hizo’… Hubo ocasiones en que los abogados paraban el interrogatorio y decían ‘bueno, de qué se trata, se supone que estás aquí para escuchar y los estás guiando’. En se aspecto sí hay mucha presión con esa juez Rubí González Alpuche.”
– ¿Cómo andan de abogados?
“Abogados, parece que hay cinco, pero ahorita no sé, pues hubo un cambio de abogados. El que más nos estaba apoyando se llama Rodolfo Macosay, y tiene un tío que se llama Mauricio Macosay, quien tiene una revista que se llama ‘El Rebelde’. Nos están apoyando bastante los de esta revista. Y otros abogados más, Ebaldo Pech y otros tres, que no recuerdo sus nombres.”
– ¿Discriminación a las mujeres en el penal?
“Sí totalmente. En el área de mujeres no tienes tanta variedad de talleres. Nada más hay manualidades, que es hacer muñequitos de papel y dibujo, pero tienes que entrar cuando empieza el curso, cosa que es absurda. A mí no me dejaron entrar porque ya había empezado el curso y entonces se iba a atrasar. Y eran nada más cuatro las integrantes del taller, de las doscientas presas que hay, no nos dejaron participar. No lo entiendo.
“Hay un taller de urdir hamacas, que sí es libre. El maestro nos da hilos. Cuando entras no tienes qué hacer, o quieres aprender algo. El te da unos hilos para que aprendas a hacer tu hamaca.
“Y un taller de literatura que sí me gustó mucho. El maestro de literatura, Francisco López Avila, trabaja en derechos humanos. Estuvo también asesorándonos sobre nuestro comportamiento, qué podíamos hacer y qué no podíamos hacer. Nos ayudó bastante, nos ayudó en la corrección de nuestros testimonios. Nos dijo, mira, aquí está mal. Bueno, los hombres tienen muchos talleres.
“Nosotras no tenemos derecho a que nos visiten nuestros amigos hombres y a ellos sí pueden visitarlos amigas mujeres. Nosotras no tenemos derecho a visita conyugal, ellos sí. Entonces lo que haces es ver o preguntar por alguien del otro lado (entre los presos hombres) y pides una audiencia con un compañero del área de hombres. (Es decir, a través del derecho o turno de él para visita conyugal).
Cosas tan absurdas como no poder colgar hamacas en el patio, y ellos sí pueden colgar hamacas en el patio. A nosotras nos meten a las siete de la noche, que con el cambio de horario es de día todavía. Y a ellos los meten a las nueve. Y pues, varias cosas.”
– ¿Presas mujeres?
“Ahorita, son cuatro”.
– ¿Cómo puede apoyarlos la gente de Jalapa y la región?
“Está bien que se informen. Tenemos en una página, Bushsulfur (http://bushsulfur.lunasexta.org/ ), una cuenta de banco. (Banco Azteca. Número de cuenta: 86 490 283 788 503. Nombre: Graciela Yajaira Blanco Cantillo). Para toda esa gente que sigue adentro y que muchos no tienen el apoyo de sus familiares. Y sí necesitamos dinero.
“Seguir reuniéndose, seguir manifestándose. Se están haciendo todos los días frente al palacio del gobierno en Mérida plantones y mítines.
“Repartiendo información sobre lo que pasa, lo que pasó, lo que se necesita. Comida también, si alguien quiere donar un poco de comida enlatada, también para la gente que está adentro. Libros también. Cartas. Ahorita ya tienen una guitarra ahí. Y pues, ahí estamos.
“Hay que seguir luchando. Hey luchas en muchos lados, no sólo de México sino del mundo, en contra de lo que está pasando actualmente, de la forma en que quieren ordenar nuestras vidas, dejándonos sin opciones. Sin opciones no tanto de espacio sino de pensamiento. Entonces sí es importante que la gente despierte y siga tanto informándose como informando.”
De un comité en Jalapa, Ver., para la liberación de los presos de conciencia en Yucatán, hay una cuenta de Banamex, 5177125405650798, a nombre de Alejandro González Núñez.

 

by. Zapateando.

http://zapateando.wordpress.com/

 

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