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Carta de David Venegas Reyes “Alebrije”. 23-04-2007

PRIMERA PARTE

El movimiento social que hoy sacude Oaxaca, es la manifestación del descontento que han producido en l@s oaxaqueñ@s, las agresiones, agravios y despotismo recientes e históricos por parte de los sucesivos gobiernos priístas, de lo poderosos de siempre, hay un consenso en lo diferentes análisis de este movimiento cuando se dice que si bien la represión del gobierno de Ulises Ruiz contra el magisterio democrático de la sección 22 el 14 de junio fue el detonante para el levantamiento popular, también es cierto que a la indignación provocada por este criminal, se unieron, como en cascada interminable los reclamo de justicia contra las agresiones gubernamentales realizados en contra de todos los pueblos e identidades colectivas de nuestra compleja sociedad oaxaqueña, axial, mientras las señoras madres de familia, se levantaron por la indignación que provocó en todos y todas la agresión a los maestros y maestras que contribuyen a la educación de sus hij@s, también se hicieron presentes en sus reclamos, demandas por la injusticia económica y social que viven las familias trabajadoras oaxaqueñas y que ellas sufren en primera fila como madres y esposas en sus hogares; así, también, las comunidades de pueblos indios y mestizos se hicieron presentes con sus ancestrales- no por eso menos vigentes- reclamos por la invasión de sus territorios, caciquismos priístas, proyectos autoritarios y la agresión gubernamental a la cultura y formas comunitarias de autogobierno. En el medio urbano, l@s jóvenes cuya identidad colectiva es construida en el barrio, en la música, el vestir o el arte, como las bandas de chol@s, punket@s, eskat@s y grafiter@s, l@s cuales de manera tradicional y sistemática han sido objeto de persecución, discriminación y violencia por parte del gobierno policíaco y por su puesto l@s trabajador@s organizad@s o no en sindicatos, l@s cuales llevan sobre sus hombros la producción de la riqueza que va a acumularse en las manos y en las barrigas de unos cuantos, mientras sus familias carecen de lo indispensable; inclusive, grupos marginados y discriminados, no solo por el gobierno, como prostitut@s, homosexuales, lesbianas y otros amores, se hicieron presentes aunque de manera discreta e integrándose en otras identidades con el movimiento social, también hicieron que los agravios que ell@s sufren formaran parte del grito colectivo de justicia y libertad para tod@s.

Si bien el gobierno y el sistema capitalista que lo sostiene son la fuente original de injusticia, agresiones y prejuicios, también es cierto que esta deshumanización de la vida social ha perneado los espíritus de buena parte del pueblo, que se encuentra en lucha, ha habido desconocimiento mutuo, rencillas y hasta rechazo y discriminación entre nosotr@s mism@s, el sistema económico capitalista y la educación contracultural y prejuiciosa que este impone ha levantado barreras que parecen altísimas entre las diferentes identidades y formas de vida que ejercen nuestros pueblos; así, encontramos el tradicional rechazo al indio, al campesino, a la “ñora” que no es alivianada, al chavo banda, al homosexual, a la prostituta; que en diferente medida hemos practicado casi tod@s en nuestro actuar cotidiano.

La convivencia forzosa en el movimiento social y la necesidad de organizarse y entenderse entre nosotr@s mismos, ha logrado lo que parecía imposible o propio de las utopías construidas por los intelectuales, logró derrumbar las barreras del prejuicio y la discriminación mutua entre l@s oaxaqueñ@s movilizad@s y en lucha, al hacer esto, nos hemos dado cuenta que no somos tan diferentes y que donde existen estas diferencias en el pensamiento y forma de ser, son enriquecedoras y contribuyen a conformar el abigarrado y hermoso tapete con hilos de todos los colores y texturas al que asemeja nuestra sociedad oaxaqueña. Al fraguar de la lucha social y alrededor del humo de las fogatas y de las llantas, compartiendo una taza de café, un mundo donde quepan todos los mundos, se vio que es posible…


SEGUNDA PARTE

Las formas y estrategias de lucha particulares que mostró en los meses pasados el movimiento social oaxaqueño, en los momentos de plantones, tomas, barricadas y estaciones de radio, enseñó al mundo pero sobre todo, enseño al propio pueblo que no más en adelante creería y aceptaría los dogmas capitalistas sobre los que recae su sistema de explotación y miseria, al respeto, como a algo sagrado a su propiedad privada y sus intereses económicos. Los pueblos de Oaxaca demostraron por la vía de los hechos que los cauces establecidos por el gobierno de los oligarcas para la manifestación del descontento social estaban agotados, que el gobierno y a los poderosos no les afecta en lo más mínimo las marchas de cientos de miles o millones de personas, es hasta cuando los sacrosantos intereses económicos y la divina propiedad privada se ven afectados, cuando toman en serio a la movilización popular, pero más importante aún, estas acciones anarquistas, que en un inicio fueron realizadas en respuesta a la cerrazón y la agresión del gobierno, por ejemplo, la instalación de las barricadas para proteger al pueblo de la agresión de los escuadrones de la muerte, estas acciones prácticas hicieron ver a sus participantes que es posible vivir y convivir en un orden social propio, emanado de la voluntad colectiva y no de la imposición de un gobierno que es extraño a los intereses y necesidades de los pueblos, un orden social en donde los valores que imperan para mantener una convivencia social armónica son la fraternidad, la solidaridad, la cooperación y la defensa comunitaria y no más un orden social basado en el miedo al castigo, a la autoridad, al escarnio público o a la cárcel.

La práctica de la lucha social en Oaxaca en los meses pasados fue la práctica anarquista y comunista, desprendidos estos conceptos, así analizados, de la satanización prejuiciosa e ignorante que le atribuye el gobierno, los poderosos y sus voceros, la radio, la televisión y la prensa escrita oficialistas y mercenarias. La práctica anarquista, como elementos evidentes de un orden social basados en el apoyo mutuo, fraterno y solidario entre los seres humanos.

Ahora que la represión obliga a ocultar el descontento y el pensamiento libertario y progresista, el gobierno de Ulises Ruiz y sus partidos políticos quieren convencer a este pueblo que mostró la crisis de las instituciones y del estado que nuevamente crean estos y en sus procesos democráticos como cauce del descontento social. Y pregonan, como en coro que en la sencilla participación electoral y colocando el voto en una urna, los pueblos de Oaxaca lograrán conseguir el cambio profundo del orden social, económico y político que tanto daño y sufrimiento ha producido en tod@s.

Después de la represión, de los 23 muertos y de los 47 pres@s polític@s que habemos en las diferentes cárceles de Oaxaca y del país quieren que los pueblos de Oaxaca vuelvan a creer en sus instituciones, corrompidas y sometidas al interés del ejecutivo estatal como a un monarca y a los que se rebelan ante esto para la memoria histórica y reciente de fraudes electorales, traición y sometimiento de los “representantes populares” incluidos los de “izquierda”, entre otros primores, les llaman violentos y radicales ignorando, a propósito y con toda la intención de criminalizar y demostrar al que piense que hay otras formas de diferencia y orden posible para los pueblos y las comunidades, que la democracia oligarca y burguesa tiene apenas unos años en nuestra tierra antigua, cuna de la agricultura y la civilización en este continente y del espíritu de la comunidad ha sostenido la resistencia de la naciones indias en Oaxaca y México, ignoran a propósito y por conveniencia que nuestro estado 418 municipios de 570 que existen se rigen en autogobierno con el sistema de usos y costumbres el cual ha conservado el espíritu y los valores fundamentales de la vida comunitaria y cultura que practicaban nuestr@s abuel@s.

L@s oaxaqueñ@s, indi@s y mestiz@s, de la ciudad y de las regiones, tenemos latentes en nuestros espíritus estos valores que la práctica anarquista y comunalista de los últimos meses es muestra evidente de ello. Los pueblos de Oaxaca han demostrado así mismo que se es capaz de convivir, trabajar, crear, amar, reír y llorar de manera autónoma, sin el orden totalitario de ningún gobierno, aún en el espíritu de tod@s l@s oaxaqueñ@s resuenan los tambores que invitan a la rebeldía y el susurro de Quetzalcoatl y Kukulkán nos da la certidumbre que habremos de continuar el desarrollo de nuestra civilización truncada violentamente hace mas de quinientos años.

TERCERA PARTE 

El poder es un concepto abstracto de la vida social, no se puede ver ni tocar como construcción del intelecto humano, pero las instituciones del poder sí, son la manifestación física del poder. Un camino construido por medio de la cooperación y el tequio de un pueblo, para conectar con alguna ciudad o tierras de labor, es una manifestación visible y palpable del poder que tiene esta comunidad para organizarse, atenderse y trabajar por el bien común; así también, la capacidad militar y policiaca, el número de efectivos, tanquetas, helicópteros y armas de fuego que posee el gobierno de cualquier país o estado, son la manifestación física del poder económico alcanzado por este. Saltan a la vista las diferencias, el primer ejemplo, el del pueblo que construye su camino, es la manifestación del poder creativo y de entendimiento que es la manifestación del poder creativo y de entendimiento que es inherente al ser humano y que responde a los sueños y aspiraciones de todos y todas, es el poder ejercido por medio del autogobierno y la asamblea comunitaria, como sus instituciones. Las instituciones de coerción física como el ejército y la policía son manifestaciones de la necesidad de control sobre el pueblo por parte de gobiernos que sus acciones no responden a los intereses, sueños y aspiraciones de todos y todas, ni siquiera de las mayorías. La lucha del pueblo de Oaxaca es por el poder de decidir y participar en las decisiones que afecten a todos y todas, la institución para ello es la asamblea materializada en el órgano de dirección del movimiento, la APPO, la decisión de elegir esta y no otra forma de representatividad para la toma de decisiones en el movimiento no es circunstancial ni una invención, responde a una aspiración y a un conocimiento que viene de siglos, es la que han ejercido los pueblos indios y con la que han logrado evitar caer en la subyugación que ofrecen las instituciones del poder oficial y su infinita capacidad de corrupción. El proceso electoral que viene en Oaxaca, en donde se elegirán diputados y presidentes municipales es ilustrativo al respecto, la APPO, que contiene su construcción ideológica y espiritual, la mayoría de las aspiraciones del pueblo de Oaxaca, tomó la decisión la pasada asamblea estatal del 10 y 11 de febrero, en maratónica sesión, de no participar en este proceso electoral, fiel a sus principios estatutarios pero sobre todo respetuosa de las diferentes búsquedas de poder y convivencia social de los pueblos de Oaxaca. El arribo al poder, por medio de un proceso electoral, significa reconocer en los hechos el gobierno de Ulises Ruiz y someterse al escrutinio de sus instituciones. La APPO no puede asumir esta posición, la decisión final logró consensar las aspiraciones de todas las organizaciones e individuos que conforman el Concejo Estatal de la APPO. La APPO no participará, convocará a un voto de castigo contra Ulises Ruiz y sus cómplices dentro de los que se encuentran miembros y representantes de todos los partidos políticos. Esta decisión política muestra la madurez y el respeto entre las organizaciones e individuos que conforman el Concejo Estatal, las organizaciones políticas que por su doctrina ideológica y prácticas políticas deseen participar en el proceso electoral con candidatos lo harán de manera individual, la APPO respeta esta decisión autónoma, así también quedó establecido que ninguna de estas organizaciones e individuos podrán utilizar al movimiento de la APPO para hacerse campaña y más aún, los miembros del concejo que decidan participar como candidatos deberán renunciar al Concejo Estatal.
Las instituciones de la democracia radical y directa que se ejercen en los pueblos indios como las asambleas comunitarias, el tequio y demás son prueba e inspiración para la búsqueda que pueblos, organizaciones e individuos hacen en este movimiento social para lograr una vida y convivencia social justa y armónica. Las decisiones tomadas por la APPO concernientes a las próximas elecciones se someterán en estos días y a lo largo de los meses que vienen, en acciones concretas de los actores políticos, será el momento en donde se podrá observar el compromiso con que cada organización e individuo de la APPO asume y respeta el principio de mantener el movimiento de todos y todas en Oaxaca, alejado del proceso electoral, pero sobre todo las organizaciones e individuos que ahora son candidatos de algún partido político o alianza de estos, mostrarán el nivel de compromiso y respeto ante la APPO y sus decisiones autónomas. La APPO como idea y como institución de lucha reconocida por el pueblo de Oaxaca tendrá una prueba de fuego en estos días electorales y el pueblo de Oaxaca, como siempre sabio y atento sabrá interpretar las decisiones y acciones de los actores políticos en estos mismos meses.
Hasta el momento, la APPO ha tenido la capacidad de aglutinar en su ceno, el descontento y la protesta de los oaxaqueños y las oaxaqueñas que luchan por un mundo mejor, pero ya empiezan a darse manifestaciones espontáneas y autónomas del mismo pueblo que tiene una indignación y convicción de lucha fuertes, la represión, la cárcel y la traición de algunos dirigentes ha traído madurez a este pueblo que mantienen su espíritu colectivo de lucha y rebeldía a salvo de represiones y traiciones. El movimiento social de las y los oaxaqueños toma fuerza y se prepara como un río tempestuoso a empujar con todas sus fuerzas y arrastrar a los elementos antagónicos y retardatarios de su liberación que encuentra a su paso. Si el cauce que ofrece la APPO a esta energía es estrecho y limitado, este pueblo heroico sabrá buscar y encontrar los caminos para su liberación. Los integrantes del Concejo de la APPO tienen ante sí la enorme responsabilidad de proponer acciones que den cauce al descontento y energía constructiva de todos y todas, como lo fue en meses pasados o serán rebasados por el mismo pueblo que hoy cree que esta APPO (Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca) y que luchan por una convivencia social justa, armónica y digna donde nunca más el autoritarismo y la represión sean las únicas palabras de diálogo entre el pueblo y su autoridad, la enseñanza que da la forma de autogobierno de los pueblos indios sin ser el paraíso nos sigue enseñando que la asamblea comunitaria y en el servicio honesto y desinteresado de sus integrantes, habremos de encontrar las ideas y la experiencia para lograr un mundo mejor, donde quepan todos los mundos.

Firma

David Venegas Reyes “Alebrije”
Preso Político Concejal de la APPO

 

by. CMI Chiapas

 

 

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